5 días en Leipzig

El viaje fue una mierda. Eso de dormir en el aeropuerto fue una farsa. Es imposible con todo eso encima y la paranoia que produce.

La llegada un poco catastrófica. No tenía las direcciones anotadas y me perdí por ahi con los maletones.

En Indio que conocí en el tren me divirtió mucho. Son un bonche con su risita de Apu.

Me quedé dos días en un Couch. Estuvo bien, pero al final me salió mejor mudarme a un hostal. Son muy baratos y de excelente calidad. Igual la chama hasta me prestó una tarjeta SIM y un celular DE JUGUETE con el que estoy resolviendo. Tenían senda casa hippie y cada uno pagaba como 130€ CON GASTOS INCLUIDOS.

Por suerte me consiguió Adriá por ahí cuando me eché la perdida con los maletones y me ubicó en la vida. Fui a buscar mis papeles y el bolso con los folletos y los regalos tontos. Fue una espera larga.

Al siguiente día nos dieron una charla e hicimos el examen. Yo estaba muerto de cansancio, pero igual como llevaba todo el verano (¡año!) sin estudiar alemán… pues no me quejo. quedé en el grupo 6 de 14.  La tarde la pasé revisando la página de alquileres y sufriendo. Mis altas expectativas se desinflaron de forma lenta pero continua. Al final del día, entre correos E y llamadas, habré contactado con unos 40 pisos.

El miércoles, entre lo que había cuadrado el martes y las respuestas del día, visité 4 pisos. El proceso de alquiler es jodidamente salvaje. Yo pensé que como Salamanca nada, pero esto es peor, ¡porque son organizados! Nooo, no es el que paga primero, es el que los enamora. Te tratan con todo el cariño del mundo pero luego te enteras de que eres uno más y se quedan con el que más les gusta. Hay que cuadrar las citas a una hora exacta con días de antelación y la respuesta tambien se lleva un par de soles.

Las visitas me subieron el ánimo. Todas las habitaciones estaban de pinga y cada piso tenía lo suyo. Me llevé una gran decepción al enterarme de que el cuarto piso, el de las “vistas al elefante del zoológico”, empieza en noviembre y no incluye muebles, además de que la gracia de visitarlo me jodió la noche en Moritzbastei. El tercero, el del judío gay, un poco de lo mismo: es hasta diciembre. El primero que vi sigue siendo un candidato. El segundo me enamoró, para luego romperme el corazón de la peor manera. No escribiré mucho al respecto para no recordar sus bondades con dolor.

Ayer me a tomé con calma esperando respuesta. Dormí un poco en mi nueva casa de 12,5 euros al día y salí a ver un piso en la tarde. Vaya frikis de mierda. Entro y me esperan todos en la entrada, calladitos y sonriendo. Me sentí como en una secta cristiana. Tuve que preguntar para ver todo. Al parecer estaban más interesados en conocerme que en enseñarme el piso, pero claro, incluso para eso tuve que tomar la iniciativa yo. Al final me rechazaron. Putos. Tanto que se reían de TODO lo que decía.

Ya hoy fue la muerte total. Ahora que todos los erasmus conocen las bondades del Mensa, se hace una cola interminable para pagar la comida. En la película de la tarde no entendí ni pío. Por suerte la trama era tontica; con las groserías y el vómito te enterabas de que el pana tenía Tourette y la bicha trastornos alimenticios. Ya dentro de Thomarkirche, a la espera del “conciertazo de Bach”, me llegó el rechazo por SMS. Salí a llamar a mi otra opción y ahora resulta que no lo tengo seguro, sino que me peleo el puesto con un egipcio ¬¬. Gracias Dios, rolitranco e’ mamaguevo, te doy dos euros pa’ ver tu misa musical y me pagas con esa. No creas que me olvido de cuando me inundaste la habitación porque fui al retiro espiritual. Aunque sea agradecerás que soy católico cuando te quiero echar la culpa de mis miserias.

Sigo negándome a volver a pedir que me dejen abrir la maleta. Tal vez cuando la bicha cambien de guardia, tal vez… entonces sacaré una sudadera o algo pa’ no pasar frío sin necesidad.

Las clases no me terminan de convencer. Las profesoras son panitas pero tontitas, aunque al parecer todos los alemanes van en ese plan. Uno no termina de saber si tenerles lástima, aprecio o arrechera. En fin, con todo y la tontería me cuesta un huevo hablar sin cagarla con cada palabra. Somos como doce en la clase, pura jeva, a excepción de mi y el neoyorkino rarete. De pana que el acento americano es repulsivo en alemán, y creo que en cualquier idioma, jo jo (pobre hombrecillo). No opinaré sobre las chicas porque uno siempre queda mal, pero las francesas son las lindas y las italianas las amistosas.

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2 comentarios para “5 días en Leipzig”

  1. karakenio [Ze] Dice:

    “No creas que me olvido de cuando me inundaste la habitación porque fui al retiro espiritual” jajaja

    No olvidemos cuando te rompió la llave del trancapalanca cuando te la tiraste de satánico malvado.

    Ze

  2. Cleo Dice:

    Las italianas molan màs!!;)

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