
En la costa de los países catalanes (y al parecer en muchos otros lares) se celebra Sant Joan. La fiesta va de ir a la playa, comer cocas y beber mucho durante toda la noche. En Cataluña estan prohibidas las fogatas, pero en Valencia la gente se vuelve loquita quemando apuntes viejos o lo que sea. Especialmente en Alicante, dónde además de la fiesta playera hacen las Fallas, solo que las llaman hogueras.
Nos invita Laura de Psicología a pasar la fiesta allá abajo. Bajamos. El tren más barato es una mierda ultra pequeña, pero el trayecto es entretenido. La cosa es que después de visitar la casa de la señorita, comer pizzas, realizar disertaciones lingüístico-psicológicas con Héctor y llegar tarde a la playa por culpa del tráfico, estamos listos para divertirnos. Nos encontramos con unos amigos de su novio ucraniano y desvirgamos las botellas de negrita.
Entonces dejamos al amado de la cortina de hierro ahí con sus amigos y la hoguera, y nos vamos a visitar conocidos al otro lado de la playa. No cabe una persona más, la playa se desborda, y encontrar a la gente se dificulta un montón. Nos pasamos un buen rato con Dani y su pandilla y con lo amigos de Laura de Comunicación audiovisual. Qué fastidio cuando esta clase de situaciones me hace preguntarme qué hago en Castellón.
Pero la siguiente situación me hizo preguntarme qué hago fuera de Castellón. Ya sin bebida que beber, nos llama el deber. Volvemos a hacer visita en la hoguera originaria, y no hay nadie, no hay nada. Ups, debí coger mis chancletas antes de zarpar. Resulta que los amigos de el Alexei se fueron y el se quedó sólo sin saldo una hora esperando por nosotros, se cabreó y se fue con nuestros cachachás. Espero que se haya llevado las botellas también, así por lo menos las aprovecha un conocido.
Todo se fue abajo de ahí en adelante, los que no se fueron con un taxi a por el hombre se sentaron a soñar despiertos con dormir. me negué a rendirme. Aún y escandalizado por los precios, invertí 8 euros en un mini de Cacique. Poco sabía yo que a la vuelta de la esquina aparecería mi desgracia santjoanesca, una pepetera y una venezolana comemierda de esas que le enciende todas las noches una velita a María Corina Machado.
Encontrábame yo sentado en la arena entre unas chicas (no sé cómo llegué a esta situación), y trataba de explicar la diferencia entre un dictador y un demagogo autoritario, todo el tema obviamente referido al presi. Ahora, se que se me acusa de chavista por coger esta esquina en esta clase de contiendas, pero es que me parece muy fuerte que una persona, y especialmente española, asocie el término “dictador” a Huguito, que será muchas cosas, pero de eso nada. Me parece una burrada meterlo en el mismo saco con Franco, Pinochet, Chapita, Stroessner, Fidel, el centenar de hijosdeputa africanos, o cualquiera de esos. Compartirán la actitud de borracho mandón, pero en la manera de acceder al poder y la represión no tienen nada que ver. Y es una diferencia que hay que tener muy clara para solucionar el problema rojo rojito.
Noto que una de ellas, un poco reaccionaria y claramente subnormal, se pone más violenta de lo esperado. Y es que no tiene ningún sentido, a fin de cuentas también estoy hablando mal del gobierno. No en-ti-en-do. Digo yo, ¿por qué le importa tanto lo que ocurre tan lejos, si tiene asuntos peliagudos tan cerca, como las fiestecitas mafiosas y copadas de prostitutas de Berlusconi, o la sangrienta revolución islamita de Sudán? Me recuerda a esa gente que de tanto que le dan con el clavo de Fidel dictador termina odiando a todo lo que tenga que ver con éste: los cubanos y la isla (que contradicción más *&%*$&).
Qué pena con la segunda chica, que estaba muy tranquila y con ganas de mantener una conversación jovial, que es lo que se supone que era. Supongo que la bebida fue la causante de mi ceguera periférica, porque tardé tiempo en avistar a una tercera a mi derecha. La descubrí por el gruñido que me echó. ¡Ah! ya sé quién le lavó el cerebro a la reaccionaria subnormal, fue esta “venezolana” que tengo a mi diestra. Para hacer el cuento corto, que ya lo llevo muy largo con tonterías, la conversación fue imposible, más bien hablar se me hizo imposible. Entre otras joyitas que me lanzó, puedo recordar claramente que lleva 9 años acá, no tiene puta idea de qué es el Caracazo, y que chilló algo como “tú eres un burguesito de familia acomodada que viene de la capital”, aludiendo claramente a su concepto mental de que todo el que no esté de acuerdo con lo que dice Globovisión tiene EL DEBER de ser un pelabolas resentido con rasgos de Mario Silva, a lo que le respondí: “sí, ¿y?”
Carmen acompañada por su nuevo amante tuvo que sacarme por el hombro. Estaba tan cabreado tan cabreado. Cerré con “eres una ignorante de mierda” que lo acepto, es un insulto estúpido y pedante, pero la bebida, el enojo y los amedrentamientos me impidieron explicarle de qué van las normas del buen hablante y buen oyente. Cuando ya voy de espaldas me grita “ven y repítemelo”. Me doy la vuelta y se lo repito, una octava y varios decibelios más arriba. Se abalanza sobre mí, me agarra de la muñeca, y justo antes de ponerse violenta conmigo se acuerda de que es mala idea golpear a un hombre. Me voy, la puta me ha cagado la noche. Lanzo lo que me queda del mini a la arena y nos vamos a por un taxi.
Bueno, nosotros pasticularmente no pillamos un taxi, así que nos tocó cruzar medio Alicante hasta la estación de tren. Como iba descalzo, las plantas de los pies me quedaron como las tortitas de arroz carbonizadas que hice hace un par de meses. Esperar 2 horas el tren, maldormir en esos asientos verticales, transferencia a cercanías con asientos aún más incómodos, entre otras cosas, son las causantes de mi horario de sueño invertido actual.
Aparte de la frustración de no poder debatir cordialmente con una persona de supuesta educación, me invade una culpa de irresponsabilidad política. De verdad me apetece votar o involucrarme en alguna clase de movimiento político, porque el chavismo, que ha fracasado, con el tiempo perderá fuerza porque en su mayoría se apoya en masas pobres con educación deficiente que no pinta nada en las altas esferas económicas, pero la opinión de esta gente con dinerito que tiene la cabeza igual de reaccionaria que un motorizado de circulo bolivariano siempre va a valer mucho. La solución a largo plazo no es reformar al gobierno, sino a los sectores que ahora representan a la oposición, y repentinamente me da mucha tristeza que yo y los que pensamos más o menos así optemos por la indiferencia.
Me da mucha pena por Laura, que aparte de tener que lidiar con sus asuntos amorosos tendrá el peso en la cabeza de arruinarle la noche a sus invitados (por lo menos ella a mí no) y por Héctor,que tenía planeada desde hace semanas una fiesta dos días después que se canceló, y sospecho que tuvo mucho que ver la malavibra de Sant Joan. Habrá que esperar todo un año para una noche más corta del año mejor.
27 Junio, 2009 a las 8:15 am |
http://opuscrisis.blogspot.com/2009/06/nadie-quiere-matar-un-guevon.html
Ze
27 Junio, 2009 a las 9:13 am |
El que la transcribió es un poco güevón, porque se comió todas las diéresis.